Comprar una casa es posiblemente la inversión más grande e importante que una persona vaya a hacer en su vida. Por eso, en Penta Capital queremos asesorarte y darte algunos consejos para que puedas llegar a ese momento tan soñado de acceder a una casa propia, con tu dinero, en el momento adecuado.

Si estás en condiciones de ahorrar, aunque sólo sea una pequeña porción de los ingresos, estarás en condiciones de comenzar a plantearte la posibilidad de acceder a una casa propia. Todo va a depender de la forma en la que ahorramos y gestionamos nuestro dinero. Sí, se requiere de muchísimo dinero para comprar una casa: no sólo por el valor de ésta, sino por los gastos extras que vienen adheridos a la operación.

Principales costos a la hora de comprar una casa
La primera fórmula a tener en cuenta dice que el valor ideal de la casa a comprar debe ser de entre 3-5 veces el sueldo anual de la familia, es decir, 4 veces tu sueldo anual más el de tu pareja.

Compra/venta
Gastos administrativos: Gastos de gestoría y notaría.
Gastos financieros: Principalmente la comisión de cancelación de la hipoteca.
Gastos fiscales: Los impuestos a pagar por la plusvalía producida en la venta y el impuesto municipal.
Estos gastos significan entre un 8% y un 12% del precio de compra de la vivienda.

El pago de la entrada
Este es el costo más importante y alto, por mucho. Habitualmente, es un 20% del precio de compra de la vivienda.

Dinero de reserva
Tener ahorrados al menos 3 meses de pagos y gastos de la vivienda te dará un poco más de tranquilidad después de la compra. Es un pequeño fondo de emergencia que te será muy útil.

Esto te permite ir menos ajustado los primeros meses, que siempre cuesta habituarse al pago de una hipoteca, y así evitarás echar mano de tarjetas de crédito u otros préstamos personales en momento de apuro.

Planificación financiera para comprar una vivienda
Para Sebastián Cuiña, Presidente de Penta Capital, “la planificación es la parte más importante a la hora de encarar el camino hacia la casa propia. No es la más divertida, pero sí la más fundamental”. Tiene 3 etapas:

1. Creando una base sólida
2. Comenzando la planificación
3. Manteniendo el camino

1. Creando una base sólida
Incluso antes de comenzar a ahorrar para tu primera casa, hay un par de objetivos importantes a corto plazo que es importante que conozcas.

Paga todas tus deudas y evita nuevos cargos en tus tarjetas de crédito. Los gastos financieros son un muro virtual entre tú mismo y tu capacidad para hacer frente a una gran inversión, como es la compra de una vivienda.

2. Comenzando la planificación

  • Determiná la cantidad de dinero que necesitas y en qué fecha: el 20% de la entrada, como mínimo, los gastos de compra/venta y 3 meses de gastos de la vivienda para ir más tranquilo una vez la has comprado (tené en cuenta que si ya estás pagando un alquiler, únicamente deberás ahorrar la diferencia entre tu alquiler y el pago estimado mensual de tu hipoteca).
  • Abrí una cuenta de ahorros o un depósito a plazo fijo para los ahorros enfocados a comprar tu vivienda. De esta forma acelerarás la consecución del dinero necesario para poder comprar tu casa, que sí ahorras el dinero pero lo guardas en una simple cuenta corriente que no te aporte ninguna rentabilidad.
  • Calculá lo que necesitas ahorrar mensualmente para llegar a tu objetivo en la fecha que te has marcado.
  • Destiná esta cantidad de ahorro mensual automáticamente a tu cuenta de ahorros una vez que ingreses el dinero de tu sueldo. Así de forma automática irás ahorrando para conseguir tu objetivo casi sin darte cuenta.

3. Manteniendo el camino
En este punto es importante tomar algunas decisiones para saber en qué aspectos de tu vida diaria vas a reducir tus gastos y aumentar la tasa de ahorro y así evitar posibles inconvenientes futuros. También es importante incluir a toda la familia en esta parte del proceso. Siempre es más fácil hacer ciertos sacrificios cuando todo el mundo se está esforzando en la consecución de un mismo objetivo.

Realiza un seguimiento de tus gastos y ahorros regularmente y nunca pierdas de vista tu objetivo. Cuando lo alcances, habrá valido la pena el esfuerzo.